La probabilidad de desencadenamiento es una descripción de cómo de fácil resulta encontrarte con un problema de aludes en particular. Combina la distribución espacial del problema con la sensibilidad o facilidad de desencadenamiento de los aludes. La distribución espacial indica como de probable es que te encuentres con el problema en el terreno (cota y orientación) indicado en el boletín. La sensibilidad indica cómo de fácil es desencadenar aludes una vez te las encuentras, o como de abundantes se espera que sean los desencadenamientos naturales.

 

Distribución espacial

Como comentábamos antes, uno de los puntos a considerar cuando establecemos la probabilidad de desencadenamiento de un determinado problema (por ejemplo, de las placas de viento) es cuál es su distribución en las montañas. Nosotros trabajamos usando estas definiciones:

Generalizado: el problema se encuentra distribuido por todo el terreno indicado, afectando la mayoría de terreno de aludes. Las evidencias de inestabilidad están en todas partes y son fáciles de encontrar.

Específico: La inestabilidad se encuentra en porciones de las montañas, asociada con elementos del terreno que se describen en el texto del boletín. Las evidencias de inestabilidad existen, pero no son siempre obvias.

Aislado: La inestabilidad es puntual y se encuentra en pocos lugares, de manera muy localizada. Las evidencias de inestabilidad son escasas y difíciles de encontrar.

Una consideración es que esta distribución está dentro del terreno indicado. Un problema puede ser pues “generalizado” a “cotas altas N y NE” , o también “aislado” a “todas las cotas y orientaciones” (aunque esto último sería un poco extraño, es conceptualmente posible)

aillat

Peligro en tereno aislado: cotas muy altas y muy umbrías de muy fuerte inclinación.

especific

Peligro en terreno específico: umbrías favorables a la acumulación de nieve por el viento.

generalizat

Peligro generalizado: todo el terreno de aludes está afectado.

Sensibilidad

Este concepto de alguna manera reemplaza la antigua idea de la “sobrecarga débil” y ” fuerte sobrecarga”, que a la luz de la nueva manera de entender el desencadenamiento de los aludes se encuentra un poco obsoleta.

Resulta muy fácil de entender con respecto al desencadenamiento accidental. Las placas, con la distribución indicada, ¿como fáciles de desencadenar resultan? ¿Caen al sobrecargar en cualquier punto o necesitan que pongas el desencadenante en algún lugar muy concreto? Cuando pensamos en salidas naturales, lo que refleja la sensibilidad es el número de avalanchas que se producirán.

sensibilidad

La manera como tenemos para medir este parámetro es, sobre todo, la ocurrencia de avalanchas. En el caso de los desencadenamientos accidentales, y sobre todo cuando la sensibilidad va bajando de “Frágiles” a “Difíciles” y a “Inreactivas“, los tests de estabilidad nos son de gran ayuda.

Sensibilidad: muy frágil. El desencadenamiento accidental es prácticamente seguro.

Sensibilidad: frágil. La placa es fácil de desencadenar por sobrecarga.

Sensibilidad: inreactiva. La placa no es sensible a la sobrecarga de una persona.

Un ejemplo puede terminar de servir para ilustrar la evolución típica de la probabilidad de desencadenamiento. Pongamos por caso una nevada con viento del norte, que cae (para hacerlo más sencillo) sobre un manto bien encostrado en todas las cotas y orientaciones.

– La distribución de las placas dependerá de la cantidad de nieve y la fuerza del viento . Si el viento es muy fuerte y la cantidad de nieve escasa, seguramente las placas estarán confinadas a los sotaventos bien protegidos (terreno aislado). Si hay poco viento y mucha nieve, las placas sólo estarán en los lugares expuestos, cerca de collados y cordales (terreno específico). Con una cantidad de nieve significativa y viento moderado a fuerte, las placas pueden generalizarse a los sotaventos. Las combinaciones entre estos dos parámetros (viento y nieve) son muchas, y más aún si hacemos entrar en juego la superficie previa de la nieve.

– La sensibilidad, típicamente irá disminuyendo a lo largo de los días. Mientras se forman, las placas serán frágiles o muy frágiles, al cabo de un día o dos se irán haciendo difíciles de desencadenar y se volverán inreactivas al cabo de menos de una semana (siempre que no entren en el juego niveles débiles persistentes, tipo nieve azúcar).

caso1

Caso 1: nevada abundante con viento moderado a fuerte

Sensibilidad + Distribución = PROBABILIDAD

Nos falta, finalmente, combinar estos dos parámetros para obtener el valor que veréis reflejado en el boletín. La verdad es que esto lo hacemos con una aproximación no sistemática, sino que de manera intuitiva y basándonos en nuestra experiencia asignamos una probabilidad a cada problema después de haber reflexionado sobre su sensibilidad y distribución. Si lo hubiéramos de poner en una tabla sería algo así:

PROB CAST

(Nota: esta tabla es orientativa, ni mucho menos definitiva)

 

Muy alta: esperamos numerosos aludes en todo el terreno indicado por los iconos, normalmente naturales y también accidentales, incluidos a distancia.

Alta: Creemos que los aludes pueden caer de manera natural asociados a determinados elementos del terreno muy específicos, con facilidad en un determinado tipo de terreno o de manera generalizada pero difícil.

Media: los aludes pueden caer accidentalmente, pero en general no es tan fácil: se necesitan elementos de terreno muy concretos o tocar puntos de desencadenamiento bastante escasos.

Baja: sólo en determinados elementos del terreno y con mala suerte es posible desencadenar una avalancha.

(Nota: cuando la sensibilidad es “inreactiva” las avalanchas ya no salen en el boletín, aunque nosotros mantenemos el seguimiento).

 

Y finalmente:

PROBABILIDAD DE DESENCADENAMIENTO+ TAMAÑO DE LOS ALUDES = PELIGRO DE ALUDES